RIDER 1000 

     Hacia meses que formalizamos la inscripción. Habíamos preparado la ruta mas idónea para llegar a los puestos de control de paso lo mas descansados posible, teniendo en cuenta que 1000 Km. en un dia son muchos kilómetros.  Como siempre pasa, al  final se opto por utilizar otro sistema en base a las coordenadas facilitadas por la Organización: el del GPS.

     Animados por lo excepcional del evento y a pesar de las condiciones metereologicas adversas, pues la lluvia no nos abandonaría en algunos tramos del recorrido, salimos de BCN a las 4,30 AM para llegar 30 minutos antes de que saliera el primer sexteto de participantes y que nos diera tiempo de preparar el cuerpo con un bocadillo y un café con leche bien caliente.

     La Organización lo tenia todo previsto para manejar a 900 moteros ávidos de rodar, solo o con los colegas, con maquinas de todos los estilos, cubicajes, potencias… algo espectacular. En la verificación técnica te indicaban si tus neumáticos podrían soportar la degradación de tanto cambio de asfalto debido a los diferentes tipos de carretera que teníamos que utilizar..… su opinión fue que alguno no iba a llegar, que íbamos justos, pero se paso la verificación. En la verificación técnica nos habían facilitado una bolsa con el pasaporte en donde dejaríamos constancia de nuestro paso por los controles, algo de “tente en pie” con zumos y una camiseta conmemorativa.

     Falto un detalle que hizo que la salida fuera muy complicada y con un poco de desconcierto entre los participantes: el dorsal. Al no llevar dorsal y además fallar la megafonía en el puesto de salidas, se colapso un poco al aglutinar un gran numero de motos ante el acceso. Nos preguntábamos unos a otros “por que numero van?”, “que numero tienes?” y así intentar salir con el orden que inicialmente se propuso, o sea correlativo. Se soluciono al realizar la salida prescindiendo del numero de inscripción, pero manteniendo el grupo de seis cada minuto.

     Preparados, va que nos toca!!... fue el momento mágico. Después de posar para la foto individual que al finalizar nos regalarían, de sellarnos el pasaporte con el 1 y de hacer el grupo correspondiente, llego la cuenta atrás: Cinco, cuatro, tres, dos, uno… Salida!! Daba comienzo el gran reto, la gran apuesta particular contigo y con tus amigos… llegar a realizar los 1000 Km. sin desfallecer y sin ningún tipo de percance o adversidad que no te permitiera conseguirlo. Es como la eterna lucha de superarte a ti mismo, de realizar hitos mayores a los que anteriormente habías realizado, de volver a reencontrarte solo con tu maquina devorando kilómetros para dar satisfacción a tu gran pasión: la moto.

     Para empezar (hecho que no se volvería a repetir), en el primer tramo hicimos 50 Km. de mas. También, como pasa siempre, hay alguien que no lleva suficiente gasolina por lo que nuestro primer destino fue la búsqueda de una gasolinera abierta. Una vez superados estos puntos sin importancia, nos dirigimos hacia el segundo control en L´Espluga de Francoli. Tuvimos suerte, las nubes remitieron, se abrieron algunos claros y aunque por breve espacio de tiempo, el sol nos envió sus rayos. Respecto al resto, nada que destacar, una vez sellado el pasaporte pusimos ruta hacia hacia el tercer puesto de control en Arnés.

 
    
Empezamos a mantener comunicación con nuestros colegas, que por diversas razones no habían podido asistir, mediante los consabidos y por mi parte maldecidos “whatshapps” con un intercambio de información relevante para ambas partes: Ellos nos enviaban el diagnostico del tiempo: “que si lluvia en tal”, “que si nieve en cual”, y nosotros, en cuanto podíamos parar les remitíamos nuestra situación, nuestro estado físico y alguna que otra foto, claro. Eso si, conscientes de que el dia seria duro para nosotros, nos enviaron numerosas muestras de apoyo y ánimos, puesto que el reto prácticamente acababa de empezar. Desde aquí, nuestro agradecimiento a tales muestras.

     Durante el tramo eran constantes los adelantamientos a colegas que iban tanto en pequeños grupos como solos. Se dio la circunstancia de que en uno de ellos un colega se “pico” y no teniendo porque recoger el testigo, se inicio un sprint que lógicamente yo no pude seguir al perderlos de vista en la lejanía. A lo largo de todo el recorrido habían dispuestos, no se si estratégicamente o no, vehículos de los Mossos que sabían de la existencia de este evento. Algunos con sus radares instalados y “camuflados”, pero que a mi modo de ver no sirvieron ni para intimidar. El sentido común y la buena disposición de los participantes haría que no se cometiera imprudencia alguna.

     Una vez sellado el pasaporte, el siguiente destino fue Isona. Continuaba el tiempo revuelto, con alguna gota dispersa pero muy débil. Después del madrugón nuestro estomago empezaba a dar señales de que quería ser alimentado por lo que acordamos parar en Tremp a hacer un menú, después del cuarto control de paso en Isona. Muchos participantes decidieron aprovechar esa parada para comer y la zona se inundo con tantas motos que era difícil encontrar un hueco para dejar las nuestras y así cumplir con el requisito.

     Por fin llegamos a Tremp. En un bar de sencillos menús comimos y descansamos un rato. La verdad es que no se hablaba de lo que quedaba, no lo queríamos sacar a relucir porque si a esas alturas estábamos cansados después de 7 horas de rodar por tres provincias del país, quedaba lo peor y lo mas duro…… Bonaigua, Port del Canto y Coll de Jou. Vamos, que nadie se atrevería a hacer una dominguera con ese recorrido con la finalidad del divertimento. Esta claro que de hacerlo es para sufrir por la necesidad de negociar cada curva con la mejor trazada para evitar disgustos… y curvas hay muchas, muchas.

     Partimos hacia el control de Vielha con la esperanza de que no lloviera, ni nevara. Las condiciones no eran las mas idóneas para que no fuera así, puesto que en la entrada del túnel paramos a hacer unas fotos y nos cayeron unos copos de nieve fruto de las gotas de lluvia y la temperatura gélida que estábamos padeciendo. El tramite en ese quinto control no tuvo incidencias que destacar salvo el comentario, ahora si, de: “Lo que nos espera”. En la subida a Baqueira ya intuíamos que haría frío, tanto que los termómetros de la moto marcaron 1 grado positivo y por supuesto en los arcenes de la carretera en lo mas alto del puerto había casi un metro de nieve y como no, paramos a hacer unas fotos e incluso nos tiramos alguna que otra bola.

     En aquellos momentos, continuábamos recibiendo muestras de animo de los colegas que, como he comentado antes, a través de los móviles estaban constantemente informados de nuestra situación. Si podías evitar el pensamiento de que ellos estaban confortablemente sentados en el sofá viendo los entrenamientos de nuestros pilotos en Le Mans, ciertamente era de agradecer.

     Atravesando uno de los citados puertos, a nuestras motos les dio por empezar a dejar de tener la adherencia que inicialmente tenían y ello nos obligo a bajar el promedio para evitar males mayores puesto que un par de conatos de caída salvados milagrosamente ya eran demasiado y queríamos fervientemente acabar los 1000 Km. y llegar a Manresa con el objetivo cumplido.

     Finalmente sellamos nuestro pasaporte en el control de paso numero 6 de Sant Llorens de Morunys. Creo que fue aquí donde al entrar en el recinto donde estaba ubicado el control, nos sorprendió un olor muy fuerte y una atmosfera muy espesa; eran los humos de los cigarrillos y cigarros puros que sin ningún pudor estaban fumando en el local los vecinos del pueblo que alrededor de una mesa hacían sus apuestas o comentarios a la partida de cartas; no nos lo podíamos creer. Por supuesto que no permanecimos ni un segundo mas de lo necesario para que nuestra ropa no se impregnara de aquel desagradable olor.

     Tras la puesta en marcha, me acorde OH NO!!, que para ir a Ripoll has de circular por una carretera estrecha, bien asfaltada, pero revirada, muy revirada… Después del duro palo de los tres puertos, solo nos faltaba esto. Ciertamente este fue el tramo mas duro y difícil: llegar al control de paso de Besalu, el numero 7. No se acababa nunca, daba la sensación como si fueras a estar siempre encima de la moto pilotando, que no existiera nada mas que el asfalto, las líneas blancas y un final que cada vez parecía estar mas lejos.

     Fue mas o menos en ese tiempo cuando supimos que uno de nuestros colegas que salio de los primeros, acababa de recibir el pin; que había llegado y que cumplió el objetivo; que por muy duro que pareciera, era alcanzable y que como nosotros habíamos hecho nuestra propuesta con el, llegaríamos como el al puesto de salida, esta vez convertida en meta.

     En este control no parábamos de preguntarnos: Faltara mucho? Esta muy lejos la meta? Estaba claro que el cansancio iba haciendo mella en nuestro cuerpo, mejor dicho, ya lo había hecho tanto en las manos y brazos como en las piernas… por no hablar de nuestros glúteos, que estaban tan planos como si de una tabla se tratara. La respuesta del GPS fue de alivio, pues los dos controles de paso ya solo eran el numero 8 Coll Revell que OH sorpresa, no debíamos ascender y el ultimo en la meta de Manresa marcado con el numero 9.

     Salimos decididos a darlo todo en esos tramos, cambiando de posición en la moto para no acomodarnos demasiado y evitar perder la concentración, buscando en la memoria los momentos distendidos y alegres de la salida horas antes, en la que también habíamos hecho tenido (por supuesto) nuestra “ración” de fotos para dejar constancia a los demás de cómo había transcurrido todo. Nosotros ya lo teníamos grabado en nuestra memoria!!

      Finalmente, llegamos a sellar al ultimo control después de muchas horas de pilotaje, con la satisfacción, como decía al inicio, de haber cumplido con nosotros mismos y con el reto que la Organización, a la que felicitamos fervientemente por su despliegue y su magnifica idea, nos había lanzado preguntándonos encubiertamente : ¿Eres capaz de hacer 1000 Km. en un dia ?

Manel Maestro

Rider A 1506